Este jueves vuelve a reunirse el Consejo de Patrimonio Histórico, órgano de cooperación entre el Estado y las comunidades autónomas, que deberá valorar nuevamente la posible promoción del reconocimiento de la Acogida y Hospitalidad Tradicional Jacobea como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España.
Tras la decadencia del expediente a raíz de las alegaciones presentadas en su momento al expediente promovido por FICS, se abrió un proceso de diálogo y consenso acompañado por una consultora especializada, con el objetivo de integrar las distintas sensibilidades institucionales y territoriales.
Ante esta nueva fase, Camino Francés Federación (CFF) ha intensificado su labor institucional y activado apoyos mediante encuentros y conversaciones mantenidas en los últimos días con responsables públicos de distintas comunidades autónomas, entre ellos el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, así como responsables de patrimonio y turismo de Castilla y León, Navarra y Galicia.
Estos contactos han permitido tomar el pulso a la posición de las administraciones implicadas y trasladar la importancia de que el reconocimiento avance con el respaldo necesario.
Desde su impulso inicial, el Camino Francés ha trabajado de manera constante por este objetivo, convencida de que la acogida tradicional constituye un patrimonio vivo, sostenido por hospitaleros voluntarios y comunidades locales a lo largo del Camino.
Con prudencia institucional, pero también con determinación, CFF continúa implicada en el seguimiento del proceso, promoviendo apoyos y velando por que la hospitalidad tradicional jacobea reciba la protección y el reconocimiento que merece.
Camino Francés Federación, junto con las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago de Astorga y del Bierzo, impulsa un proyecto de intervención y protección del entorno de la Cruz de Ferro ante el progresivo deterioro que viene sufriendo en los últimos años.
El 30 de septiembre, la Junta de Castilla y León publicó en el BOCYL la concesión de una subvención de 89.401,10 € al Ayuntamiento de Santa Colomba de Somoza destinada a la restauración y adecuación del entorno de la Cruz de Ferro, uno de los enclaves más emblemáticos y simbólicos del Camino de Santiago.
EEsta resolución no es un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de interlocución institucional sostenido en el tiempo, mediante el cual la Federación trasladó reiteradamente la preocupación por el estado de degradación del lugar y la necesidad de una intervención responsable.
Durante este periodo, se mantuvieron contactos y reuniones con distintas instancias administrativas para evitar que la situación continuara siendo ignorada. La concesión de esta ayuda supone, por tanto, el reconocimiento oficial de un problema que requería respuesta.
De la prudencia a la responsabilidad
Durante mucho tiempo, desde el ámbito asociativo jacobeo se sostuvo la convicción de que “la Cruz de Ferro no se toca”. Ese principio respondía al respeto profundo por un lugar que forma parte de la experiencia espiritual de generaciones de peregrinos.
Sin embargo, la realidad reciente ha obligado a una reflexión. Intervenciones particulares sin criterio, el paso de vehículos motorizados, actos vandálicos reiterados y la acumulación desordenada de materiales han provocado una alteración constante del montículo y su entorno.
No actuar ante esta situación dejaría de ser prudencia para convertirse en abandono.
Por ello, hoy la posición es clara: si se interviene, será para proteger, restaurar y dignificar; no para transformar ni desvirtuar el sentido del lugar. Y de ser posible, devolverla en el futuro a su estado primigenio.
Un proyecto para devolver equilibrio y dignidad
El objetivo principal es restituir el montículo a un estado estable y respetuoso con su configuración tradicional, protegiéndolo frente a usos indebidos y garantizando al mismo tiempo el acceso libre de los peregrinos que acuden a depositar una piedra o guardar un momento de recogimiento.
La protección absoluta solo sería posible prohibiendo el acceso al montículo, opción que las entidades impulsoras descartan por contradecir la esencia misma del enclave. El desafío consiste en compatibilizar conservación, respeto y accesibilidad.
Las soluciones estudiadas son fruto de un proceso de análisis técnico y diálogo entre asociaciones jacobeas y profesionales especializados en materiales y técnicas constructivas. Algunas propuestas iniciales —como delimitaciones vegetales— fueron descartadas por no ofrecer garantías suficientes frente a las prácticas que han generado el deterioro.
Colaboración entre comunidad y administración
La iniciativa ha sido posible gracias al esfuerzo conjunto de la Federación Camino Francés, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Astorga y Comarca, y la FICS, que han trabajado para trasladar la urgencia de la situación a las administraciones competentes y la FICS desde su sonora protesta social.
Se reconoce y agradece expresamente a la Junta de Castilla y León su apoyo económico para el adecentamiento de este patrimonio, así como la disposición del Ayuntamiento de Santa Colomba de Somoza a impulsar el proyecto desde el ámbito municipal contando con la visión de los peregrinos..
Será el Ayuntamiento quien proceda a la licitación del proyecto arquitectónico para la adecuación del entorno de la Cruz de Ferro, incorporando criterios técnicosy el debido respeto al paisaje y al valor simbólico del enclave.
Antecedentes de protección
La historia reciente demuestra que intervenir para preservar no es algo ajeno a la Cruz de Ferro. La cruz original se custodia hoy en el Museo de los Caminos de Astorga tras su desaparición y recuperación décadas atrás. Del mismo modo, el actual mástil —con estructura interna de hierro revestida en madera— responde a soluciones técnicas adoptadas tras repetidos actos de serrado que hicieron inviable la reposición tradicional.
Estos precedentes evidencian que la intervención, cuando es necesaria y proporcionada, forma parte del compromiso por garantizar la continuidad del símbolo.
Un legado que debemos preservar
Las asociaciones firmantes reiteran su compromiso con el cuidado permanente de la Cruz de Ferro, una labor que han venido desempeñando durante años mediante tareas periódicas de limpieza y mantenimiento.
El proyecto ahora iniciado no pretende modificar la identidad del lugar, sino asegurar que el legado que reciban las futuras generaciones de peregrinos no sea un espacio degradado, sino un enclave digno, cuidado y respetado.
La Cruz de Ferro es patrimonio espiritual y cultural del Camino. Su preservación exige responsabilidad y cuidado colectivo.
La Cruz de Ferro hace pocos meses
Vídeo de la propuesta más votada en Redes Sociales
Más de un milenio de peregrinaciones a Santiago de Compostela han marcado de forma evidentelos territorios y sociedades por los que discurre el camino de Santiago. Y forjado unos valores jacobeos … (Comité de Valores de Camino Francés Federación).
El Camino de Santiago es respetar, a los demás y lo que nos rodea, reflexionar sobre nosotros y la vida, disfrutar y experimentar.
Mucho más que caminar y, a la vez, sencillamente caminar conscientes de nosotros mismos y nuestro entorno.
El pasado fin de semana se celebró en Navarra la I Jornada de Salvaguarda y Reconocimiento de la Acogida Tradicional Jacobea (ATJ), convocada por el Gobierno de Navarra con el acuerdo del Ministerio de Cultura. El encuentro se concibió como un espacio de reflexión conjunta para reactivar el proceso de reconocimiento de la ATJ como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España.
El encuentro, coordinado por el Director General de Cultura- Institución Príncipe de Viana, Iñaki Apezteguía congregó a representantes de las administraciones de Navarra, Castilla y León y Asturias, junto a organizaciones jacobeas, asociaciones de hospitaleros, expertos jurídicos y gestores de albergues públicos y privados. La Xunta de Galicia, invitada a participar, excusó su asistencia a última hora, trasladando que su postura “queda reflejada en las alegaciones presentadas al expediente”.
La apertura institucional corrió a cargo de Rebeca Esnaola, consejera de Cultura, Deporte y Turismo del Gobierno de Navarra, quien destacó la importancia de “preservar y fortalecer la hospitalidad jacobea como una de las tradiciones más valiosas del Camino”, símbolo del espíritu de servicio y encuentro entre culturas. Subrayó que “el reconocimiento de la ATJ es hablar de futuro”, y apeló a clarificar el expediente con rigor y participación, asegurando que Navarra “apoya plenamente una resolución ordenada y transparente”.
La siguió María Agúndez Lería, subdirectora general de Gestión y Coordinación de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura, recordando que “los titulares del patrimonio inmaterial son las comunidades portadoras”, y que “estas jornadas son valiosas para poner en común sus visiones y definir con precisión lo que se desea proteger”.
El director general de Cultura, Deporte y Turismo del Gobierno de Navarra, Iñaki Apezteguía, tuvo un papel clave como conductor de la jornada. Su intervención, muy celebrada, apeló a “no dejar decaer el expediente y culminar el reconocimiento de la Acogida Tradicional Jacobea con espíritu de unidad y perseverancia”.
El debate histórico y conceptual se abordó en la primera mesa. El historiador José Manuel Rodríguez Montañés, autor del documento inicial de solicitud de protección, explicó por qué se utiliza el término “Acogida Tradicional Jacobea” en lugar de “hospitalidad”: “La hospitalidad es un valor humano universal, no objeto de protección jurídica. Lo que se pretende salvaguardar es una manifestación concreta de ese valor: el sistema fraterno de acogida al peregrino, hoy amenazado por normativas que no atienden a su naturaleza singular”. Le siguieron Sara González Cambeiro, del Plan Nacional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, quien insistió en que “no se protege una virtud, sino prácticas sociales identificables”, y Susana Irigaray, directora del Servicio de Museos y Patrimonio Inmaterial del Gobierno de Navarra, que relató los avances de su comunidad en la protección del PCI.
En la mesa jurídica, la doctora María Teresa Carballeira Rivera (USC) subrayó que “la realidad del Camino es poliédrica y compleja” y que el reconocimiento de la ATJ “exige consenso entre administraciones y comunidades portadoras”. Ángel González Pieras, director general de Turismo de Castilla y León y comisario de los Caminos de Santiago, defendió la necesidad de “una norma estatal de salvaguarda” y expresó su deseo de “retomar el diálogo con Galicia”. Desde Asturias, Pablo León, director general de Patrimonio y Cultura, denunció la “alegalidad en la que viven muchos albergues” y reclamó que “la protección salga adelante por justicia”.
La tercera mesa reflexionó sobre los nuevos criterios de hospitalidad. El hospitalero Emilio Lueje (albergue Villa de Grado, Asturias) advirtió del riesgo de banalizar el Camino como “un todo a cien sin alma”. Manuel Oliva, responsable de hospitalidad de la FEACS, recordó que “la hospitalidad es lo que transforma a un turista en peregrino”, y Juan Carlos Pérez, presidente de la FICS, alertó de que “muchos albergues sobreviven gracias a la sensibilidad de los funcionarios, pero no se puede vivir en un limbo legal permanente”. El presidente de AGALBER, Miguel Ángel Rodríguez, pidió que “la acogida no se vincule a un tipo concreto de albergue”, aunque reconoció la dificultad de definir límites. Desde la Asociación de Casas de Acogida Tradicional Jacobea sin ánimo de lucro se incidió en que “hay que poner el acento en el peregrino: no es lo mismo dar servicio que estar en servicio”.
La última sesión abordó el presente y futuro de la acogida. Román Felones, vicepresidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Estella-Lizarra, afirmó: “El peregrino es el centro. Dar techo, fuego y alimento forma parte de la esencia del Camino. Si hoy pedimos su protección es porque está amenazada por la lógica turística y legislativa”. Jorge Martínez-Cava, expresidente de la FEACS, defendió una declaración consensuada y recordó que “la hospitalidad jacobea se da en todo el mundo, de muchas maneras diferentes”. También afirmó que “el Camino de Santiago está en todo el territorio español, europeo y mundial, y las únicas instituciones que lo defienden desde una perspectiva nacional son la Guardia Civil, el Instituto Geográfico Nacional y nuestra propia entidad”.
Miguel Pérez Cabezas, presidente de la Camino Francés Federación, insistió en que “hay que bajar a la tierra el proceso de reconocimiento”, definiendo sus elementos esenciales con claridad para su inclusión oficial en el BOE: “Lo que hay que proteger es lo que está en peligro, no un valor abstracto”.
El cierre lo pusieron las Hermanas del Albergue Parroquial de Zabaldika, recordando que “el Camino transforma y sana. Hay que proteger esta gran familia humana y los espacios donde las culturas todavía hoy se pueden encontrar desde la libertad.
Un consenso posible
La jornada concluyó con la sensación de que existe un consenso real entre administraciones, expertos y comunidades portadoras, más allá de matices conceptuales. Todos coincidieron en que la Acogida Tradicional Jacobea constituye un patrimonio vivo y frágil, y que su reconocimiento estatal sería una herramienta esencial para su preservación.
El clima de trabajo fue descrito como constructivo, maduro y esperanzador, dejando abierta una hoja de ruta común para reactivar el procedimiento en los próximos meses.
Como se subrayó en Navarra, “proteger la acogida jacobea es proteger el alma del Camino de Santiago y su futuro”.
Además de los ponentes y representantes institucionales que participaron en las mesas redondas, la jornada contó con la asistencia y aportaciones de destacadas figuras vinculadas al mundo jacobeo y a la acogida tradicional. Entre ellos, don Antolín de Cela, sacerdote y figura histórica del renacimiento moderno del Camino de Santiago, cuya parroquia sostiene los Albergues de Ponferrada, El Acebo y Foncebadón; Laurie Dennett, escritora y peregrina de larga trayectoria; José Almeida, de la Asociación Zamorana; José Luis Miral, periodista y hospitalero de Santa Cruz de Arre; Carlos Mencos; Antón Pombo; César Purroy, delegado diocesano del Camino de Navarra; así como un miembro de la Asociación de Casas de Acogida Tradicional Jacobea sin ánimo de lucro (ATJ).
También estuvieron presentes representantes de la Policía Nacional y la Policía Foral de Navarra, y miembros de las asociaciones de Estella, Pamplona y Los Arcos, cuya presencia reforzó el carácter coral y participativo de esta jornada dedicada a la salvaguarda de la acogida jacobea.
En el Camino de Santiago, desde la sociedad civil, siempre ha sido mayor el empuje ejercido en él gracias al voluntarismo que a la planificación. Un aspecto, que ha permitido una manera un tanto anárquica pero osada y libre – y en cierto modo hermosa – de recuperar y hacer crecer la peregrinación actual a la tumba del apóstol.
Tan es así, que estamos seguros de no equivocarnos si decimos que esta es una de las causas por las que el Camino se ha convertido en un espacio singular que peregrinos de todo el mundo experimentan como algo especial en sus vidas.
El renacer moderno del Camino puede situarse en mayo de 1985, cuando en Santiago de Compostela se reunieron curas del Camino y miembros de la sociedad civil decididos a relanzar la peregrinación. Aquella cita coincidía, curiosamente, con la entrada de España en Europa, símbolo de una nueva etapa en la que se dejaban atrás viejas estructuras y legislaciones.
Ambas circunstancias, décadas después, son las que han conformado un espacio jacobeo singular, ejemplo de encuentro y fraternidad por un lado y, a la vez, más sensible a su futuro, y precario en la conservación de sus esencias. Producto de la complejidad que ha ido adquiriendo nuestra sociedad en normativa, regulación, leyes y reglamentos que, junto al dinero, suele llegar de Europa.
Buena parte de lo que decimos se puede comprobar ahora, de manera certera, en el magnífico Centro de Documentación Digital (www.camiNet.org) que bajo el impulso de Camino Francés Federación, y la generosa participación de la Junta de Castilla y León a través de su consejería de Cultura, Turismo y Deporte, se ha puesto en marcha en Carrión de los Condes. Un espacio de acceso libre y gratuito en la nube, donde se puede visualizar y estudiar el más importante conjunto de documentos contemporáneos del Camino. En especial los relacionado con el trabajo de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago.
Al estudiar estos documentos, se aprecia cómo muchas de las acciones que dieron forma al Camino moderno nacieron de apenas unos cuantos folios con ideas a modo de guion. A partir de ellos, el trabajo se articuló sobre el compromiso de todos por cumplir lo acordado en reuniones y encuentros. Fue ese respeto a la palabra dada, más que a los documentos, lo que permitió que la peregrinación prosperase y se consolidara.
Podríamos decir pues, que el proceso se basó, por encima de todo, en LA PALABRA. La palabra dada, aceptada y respetada fue el lazo que unió a todos y la fuerza que hizo avanzar los proyectos. Fue sobre el respeto mutuo entre las asociaciones como se edificó buena parte de la peregrinación actual.
Pero la palabra, además de ser un compromiso entre personas, encierra algo más profundo: la trascendencia y el peso de su significado.
Aspecto que, lamentablemente, en tiempos tan confusos como los que vivimos, comienza a ser preocupante, dado el intento permanente de vaciarla de contenido.
El pensador Rob Riemen lo expresa con claridad:
“La única manera de acercarnos a lo sagrado es recuperando el significado de las palabras. Algo difícil en una sociedad que las ha vaciado de contenido para que no signifiquen nada”.
En la comunidad jacobea —esa gran ciudad ambulante formada por quienes caminan cada año y quienes los acogen— todos entendemos que no es lo mismo viajar que peregrinar, ser turista que peregrino, o ir en coche que caminar.
Aspectos: andar, peregrinar, peregrinar que juntos – los peregrinos lo saben bien – acercan a lo sagrado o espiritual. Y, en este sentido, deberíamos recordar que, aunque pueda parecerlo, tampoco es lo mismo hospitalidad que acogida.
La palabra dada… y la palabra vaciada
Viene todo esto a cuento por lo sucedido con el primer intento de reconocer y proteger la Acogida Tradicional Jacobea como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. Un proceso que, en el fondo, ha girado también en torno a la palabra.
Por un lado, la palabra dada y no respetada.
Y por otro, la palabra vaciada de significado que permite confundir y considerar igual lo que no lo es.
En este procedimiento se ha podido comprobar cómo las viejas maneras, casi tradicionales, de encontrarse y respetarse de las asociaciones se vinieron abajo cuando, quienes, de forma reiterada, dijeron una y otra vez en reuniones internas, congresos y mesas que apoyaban el proceso iniciado de la protección (Federación Española y Xacobeo) en el último momento se alinearon para poner las alegaciones que lo paralizaron y lo hicieron decaer. Sin buscar, durante casi un año de procedimiento, ni diálogo, ni consenso.
La Federación Española dijo sí a llevar el proceso adelante en la reunión inicial en el Ministerio, lo asumió en el Congreso de Orense y lo refrendó con su firma en el manifiesto de Astorga, entre otros actos.
Algo inédito y difícil de explicar, que solo puede entenderse como la voluntad de afirmar que solo la Federación Española puede representar las iniciativas jacobeas.
Ha sido, de esta manea, en los casi dos años transcurridos desde el inicio del expediente, cómo hemos comprobado que los que antes dijeron digo ahora dicen diego.
De tal manera que, cuando estábamos a punto de lograr un hito histórico en la protección de una forma ancestral de atención al peregrino —la Acogida Tradicional Jacobea—, hemos tenido que volver a empezar.
En el pasado, nunca se actuó así. Las asociaciones jacobeas se respetaban, apoyaban y ayudaban en sus cuitas, trabajos e iniciativas y respetaban la palabra dada.
Y, por otra parte, estas alegaciones se han apoyado, de manera llamativa, precisamente en el significado de las palabras.
Una disquisición que no hubiese sido posible, si no fuera por esa dejación de la sociedad actual de no darle importancia al significado de lo que se dice.
Sobre ello escribió George Steiner, en su libro Lenguaje y silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano:
“Hemos perdido la capacidad de hablar con palabras que tengan sentido y significado; están vacías. Vivimos en la era del talk show”.
Toda esta reflexión encaja de lleno con lo ocurrido con la protección oficial a la Acogida Tradicional Jacobea y la confusión para algunos entre «hospitalidad» y «acogida».
Cuando las palabras se vacían, todo se vuelve confuso, y conceptos tan hondos como hospitalidad, acogida o tradición se tergiversan o se usan indistintamente, perdiendo su peso real. Y así, lo que durante décadas fue una práctica viva y respetada por todos, se ha visto envuelta en debates que poco tienen que ver con su esencia y pervivencia.
La decisión, en cuanto a la denominación, además de contar con la recomendación de los propios expertos del Ministerio, respondía a fundamentos prácticos difíciles de rebatir.
No es la hospitalidad jacobea lo que está en riesgo hoy.
La hospitalidad es un concepto, un Valor humano, universal, que no depende de leyes ni de épocas. Mientras existan personas dispuestas a ofrecer un vaso de agua, una ducha o un descanso al viajero, habrá hospitalidad jacobea.
¿Alguien duda de que eso deje de ocurrir algún día?
La hospitalidad forma parte de la esencia del ser humano. Ha estado presente en todas las culturas y religiones desde los orígenes, y su futuro irá siempre unido al de la propia humanidad. Mientras exista una, existirá la otra.
Algo muy distinto, sin embargo, es la necesidad de proteger una manifestación concreta de esa hospitalidad: la Acogida Tradicional Jacobea. Que, en nuestro país, como consecuencia de la compleja legislación actual, siempre cambiante, peligra sobremanera.
Una Acogida Tradicional Jacobea que es la que se realiza en los albergues sin ánimo de lucro, por voluntarios y con donativos libre o aportación compensatorias de gastos. Una forma singular de atender a un viajero singular (el peregrino) en un espacio singular (el Camino) que la normativa actual de una sociedad moderna amenaza con su extinción. La misma que hace que no importe el número de peregrinos para estar abierto o no. Sea invierno o verano o un camino de muchos peregrinos o de unos pocos.
Para proteger y legislar sobre algo, hay que definirlo, acotarlo, identificarlo. Solo reconociendo legalmente su especificidad podrá protegerse de verdad. Esto es lo que se está intentando: una protección universal y para todo el país, donde esta forma de atender al peregrino, tan antigua como el camino, nos perdure. El legado, hasta el momento, lo tenemos sobre la mesa, es nuestra responsabilidad que no desparezca en nuestro tiempo. La hospitalidad perdurará se legisle como se legisle, la acogida, según en qué casos, puede perderse para siempre.
¿Y para el resto de maneras públicas y privadas de atender a los peregrinos qué? Para todos ellos, no lo olvidemos, ya existe legislación que los regula y, en su caso, protege.
Por fortuna, no todo está perdido, gracias a la inestimable ayuda de la comunidad autónoma Navarra, el apoyo de la Junta de Castilla y León y la disposición del Ministerio de Cultura se ha relanzado el proceso a pesar de las alegaciones anteriores en contra.
(ver alegaciones y respuesta)
Siempre que el resultado final sea la protección de una forma singular de atender al peregrino —columna vertebral, a lo largo de los siglos, de la pervivencia de la peregrinación—, nos encontrarán ahí: leales y fieles a la palabra dada.
El próximo 11 de octubre se celebra en Navarra la I Jornada de Salvaguarda y Reconocimiento de la Acogida Tradicional Jacobea (ATJ). No se trata de un encuentro más en la ya larga agenda jacobea, sino de un hito crucial: está en juego la continuidad del procedimiento para que la ATJ sea reconocida oficialmente como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España.
Conviene explicar cómo hemos llegado hasta aquí, porque la historia reciente de la ATJ refleja tanto la fuerza de un movimiento de base, nacido del compromiso de asociaciones y hospitaleros, como las tensiones y resistencias que amenazan con diluir una conquista largamente trabajada.
Una larga trayectoria hacia el reconocimiento
En 2015, la Fraternidad Internacional del Camino de Santiago (FICS) expresó por primera vez la necesidad de proteger la Acogida Tradicional Jacobea, esa forma de hospitalidad altruista que ha dado sentido y alma a la peregrinación desde hace siglos.
Tras varios años de trabajo, en 2020 se encargó un estudio histórico riguroso para fundamentar una solicitud formal. De ahí nació un proceso coral que fue ganando respaldo: la Declaración de Astorga (2021), firmada por el presidente de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, de entonces, las asociaciones locales, representantes jacobeos y autoridades; el registro por parte de la FICS y acompañada por CFF, de la solicitud en el Ministerio de Cultura en septiembre de 2022; y la histórica aprobación unánime por parte de todas las Comunidades Autónomas en el Consejo de Patrimonio Histórico Español en marzo de 2023.
Todo ello refrendado después por el Congreso Internacional de Ourense de la FEACS y por publicaciones oficiales que reconocían el carácter singular de la acogida tradicional dentro del espíritu jacobeo. Finalmente, en enero de 2024, el expediente fue incoado y publicado en el BOE, abriéndose el plazo de alegaciones.
Hasta aquí, el camino parecía claro.
El obstáculo inesperado: unas alegaciones vacías
Lo inesperado ocurrió en ese trámite: la presentación de alegaciones por parte de organizaciones contrarias a la solicitud, alineadas con la postura del Xacobeo S.A. de la Xunta de Galicia.
Conviene ser claros: aquellas alegaciones carecían de peso. Ni aportaban documentación sólida, ni contenían argumentos consistentes. No obstante, fueron suficientes para que el Ministerio archivase el expediente, al considerar que no había consenso suficiente en el mundo jacobeo.
Y así, lo que había sido un proceso ejemplar de cooperación y reconocimiento terminó bloqueado por la acción de unos pocos que, en lugar de construir, prefirieron poner trabas.
Navarra toma la iniciativa
Hoy, gracias a la iniciativa del Gobierno de Navarra, se convoca esta I Jornada de Salvaguarda de la ATJ. No es un mero gesto: el Ministerio de Cultura ha pedido que se busque consenso para reactivar el procedimiento.
Se trata, en definitiva, de rescatar el trabajo de casi una década, de devolver dignidad a la labor callada de hospitaleros y asociaciones, y de impedir que intereses políticos o interpretaciones erróneas pongan en riesgo una tradición que pertenece a todos los peregrinos.
La verdadera naturaleza de la ATJ
Es importante aclararlo: la Acogida Tradicional Jacobea no se de confundircon cualquier gesto de hospitalidad en el Camino. Dar un vaso de agua, un saludo o una sonrisa serían difíciles de proteger.
La Acogida Tradicional Jacobea es una manifestación específica y reconocible de hospitalidad, articulada históricamente en torno a un sistema de albergues o espacios de acogida donde impera la ausencia de ánimo de lucro. Cualquiera puede ejercerla, y por eso resulta incorrecto afirmar que su definición sea excluyente. No se trata de exigir gratuidad absoluta ni de limitarla según la tipología del propietario de la infraestructura o de quien la ejerce; el rasgo definitorio es precisamente la falta de finalidad lucrativa. Su objetivo, misión y vocación es prestar al peregrino el apoyo y el servicio necesarios para que pueda realizar su camino.
Es, por tanto, un sistema «peculiar, austero y altruista» que, pese a los cambios experimentados en la sociedad y el fenómeno peregrinatorio compostelano, ha sabido mantener sus valores esenciales. Es una tradición milenaria y un elemento único del patrimonio jacobeo, que da sentido profundo a la experiencia de la peregrinación y la distingue de un mero tránsito turístico.
La razón de fondo: un derecho de salvaguarda
La protección de la ATJ busca, ante todo, generar un derecho de salvaguarda. Hoy, las legislaciones turísticas de alojamiento están presionando a los albergues de acogida tradicional, arrinconándolos y asimilándolos a categorías comerciales que no les corresponden, ni pueden sostener sin perder su naturaleza.
La declaración como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial otorgaría a la ATJ un marco jurídico que asegure su pervivencia, reconociendo que estos espacios no son simples alojamientos, sino expresiones culturales vivas del Camino de Santiago.
Mirando al 11 de octubre
Por todo ello, la cita de Navarra debe ser entendida como una oportunidad y también como un punto de inflexión.
Creemos firmemente que las alegaciones presentadas podían y debían haberse resuelto dentro del procedimiento, sin darlo por decaído. Ahora, lo que corresponde es avanzar hacia su resolución y hacia la incoación de nuevo del expediente, para que la Acogida Tradicional Jacobea reciba la protección que merece como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España.
El 11 de octubre es, pues, el momento de volver a poner al peregrino y a la hospitalidad en el centro. Porque sin la acogida jacobea, el Camino corre el riesgo de perder su alma.
PROGRAMA I Jornada de Salvaguarda y Reconocimiento de la Acogida Tradicional Jacobea
9:30 Apertura institucional: · Dña. Rebeca Esnaola. Consejera de Cultura, Deporte y Turismo del Gobierno de Navarra.
9:45 Mesa 1. Hospitalidad o Acogida, denominación y significado.
José Manuel Rodríguez Montañés. Historiador. Redactor del documento inicial para la solicitud de protección por parte de la FICS.
Sara González Cambeiro. Coordinadora del Plan Nacional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Antropóloga del Instituto del Patrimonio Cultural de España. Ministerio de Cultura.
Susana Irigaray. Directora del Servicio de Museos y Patrimonio Inmaterial. Gobierno de Navarra.
10:45 Mesa 2. El marco normativo y administrativo actual.
María Teresa Carballeira Rivera. Doctora en Derecho Administrativo de la USC y miembro del Comité de expertos de la Asociación de Municipios del Camino de Santiago (AMCS).
Ángel González Pieras. Director General de Turismo de Castilla y León. Comisario de los Caminos de Santiago.
Ildefonso De la Campa. Director de la Sociedad de Gestión del Plan Xacobeo de Galicia.
Representante Dirección General de Turismo del Gobierno de Navarra.
11:45 PAUSA. CAFÉ.
12:15 Mesa 3. Criterios modernos de ATJ. Qué es y qué no es. Desafíos.
Emilio Luerje. Albergue de peregrinos Villa de Grado (Asturias).
Manuel Oliva. Responsable de Hospitalidad de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago (FEAACS).
Juan Carlos Pérez. Presidente de la Fraternidad Internacional del Camino de Santiago (FICS).
Miguel Ángel Rodríguez. Presidente Asociación de Albergues Privados de Galicia (AGALBER).
13:15 Mesa 4. La ATJ en estos momentos. Su necesidad de protección o no. Herramientas y actuaciones.
Román Felones. Vicepresidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Estella-Lizarra.
Jorge Martínez-Cava. Expresidente de la FEAACS y responsable de Camino Europa Compostela.
Miguel Pérez Cabezas. Presidente de Camino Francés Federación (CFF).
Este es el texto original completo, tal como fue concebido por su autor. La versión publicada en prensa ha sido editada para ajustarse al formato periodístico.
A pesar de contar con uno de los espacios sagrados más singulares y extensos del planeta —que ha demostrado ser sanador, integrador, universal, diverso y fraterno— España le da la espalda a peregrinar.
Mientras miles de personas, de prácticamente todos los países del mundo y de diferentes creencias, peregrinan a la tumba del apóstol Santiago a lo largo de días y días, los españoles se han dejado llevar por la publicidad institucional que busca el turismo fácil (y las empresas con intereses económicos empeñadas en convertir la peregrinación en unas vacaciones y un mero negocio) y se han alejado del CAMINO, con mayúsculas, para quedarse con un camino pequeño, superficial y senderista. El que los acerca a la fama instantánea de las redes sociales, aportándoles una gloria vana y una experiencia vacía de sentido y contenido. Y que, por el contrario, los aleja de la singular proeza que miles de peregrinos de países tan lejanos como Australia, Corea del Sur, Canadá, EE.UU., Taiwán, Argentina, México, Brasil… definen, cuando la han realizado, como la experiencia de su vida.
Con ello, los españoles estamos cosechando:
No disfrutar en su plenitud de una experiencia singular y curativa.
Obligar a peregrinos, cansados pero ilusionados por llegar a su meta, a renunciar, según caminos o épocas del año, a peregrinar ante la avalancha de seres sonrientes, descansados y despreocupados (por ellos y por cómo va el mundo) que con pequeñas mochilas se pasean hasta Santiago antes de irse de vacaciones.
A hacer pensar a muchos, bajo el lema de que “el Camino es de todos”, que todo vale en el Camino. Entre lo que se incluye:
Molestar a los vecinos en lugar de entablar relación con ellos y ser respetuosos con su vida y descanso.
Protestar en los albergues ante personas que utilizan su tiempo libre como voluntarios altruistas para cuidarlos.
Atentar contra el trazado y su entorno original, valorando más sus fotos en Instagram que el cuidado y respeto del mismo.
De esta manera, la solidaridad, el altruismo, el encuentro en la diversidad o la fraternidad se han ido sustituyendo, fundamentalmente entre los españoles, por exigencias desproporcionadas en los albergues y en el propio Camino. Llegando incluso a protestar por las atenciones o servicios que tienen los espacios de Acogida Tradicional cuando pagan casi lo mismo por dormir que por “hacer el camino de su mochila”. Porque eso es, y no otra cosa, lo que hacen quienes, pudiendo pujar por sus pertenencias, mandan la mochila un día tras otro de albergue en albergue.
Estamos, pues, ante una situación singular: frente al privilegio de tener un espacio sagrado, universal, excepcional y único a nivel mundial, los españoles hemos respondido convirtiéndolo en algo banal, pobre en contenido y en mera caminata.
Las estadísticas de nuestros albergues, en el Camino Francés, así lo demuestran. Hace 15 años, los peregrinos españoles, en estas fechas, tomaban el relevo de los extranjeros y se convertían en protagonistas principales del Camino de Santiago. Hoy, su caída como peregrinos de “gran recorrido” supera el veinte por ciento. Y ello, frente a los estudios de la más diversas universidades – entre las que se incluye la de Santiago de Compostela— que certifican que es necesario, como norma general, un esfuerzo continuado y largo si se pretende una experiencia verdaderamente sanadora.
En 2010, los españoles disfrutábamos de las mismas vacaciones que hoy en día, pero soñábamos con realizar una experiencia única que marcaría nuestra vida, tal y como así lo aseguraban quienes se aventuraron a ella. Hoy, sin embargo, preferimos presionar el Camino con un volumen de gente de andar despreocupado y, en ocasiones, poco reflexivo y respetuoso con quienes peregrinan y con el propio trazado. En definitiva, renunciamos al largo recorrido, que es la esencia de la experiencia peregrina, para obtener una Compostela en pocos días y después irnos de vacaciones.
Decir que “peregrinamos” de esta manera porque no tenemos tiempo, es engañarnos a nosotros mismos y empobrecer nuestra experiencia vital.
Que lo sepan quienes así lo hacen. No están peregrinando a Santiago, están obedeciendo a una estrategia de marketing, de banalidad y de moda pasajera.
Sanar de verdad, en tiempos tan difíciles para Occidente, no es para tomárselo a la ligera. Por favor, no renuncien a ello.
Y dejémoslo claro: respetamos todas las formas en que cada uno quiera llegar a Santiago, pero permítannos expresar nuestra opinión. La de aquellos que llevamos, en algunos casos, más de medio siglo cuidando y atendiendo a seres que caminan a Santiago con su vida en la cabeza y sus pertenencias a la espalda. Personas que, empezasen como empezasen el Camino, al llegar ante la tumba del Apóstol se consideran peregrinos para toda la vida.
No queremos tener la razón, solo deseamos que se respete también nuestra opinión. Humilde, como la acogida que dan nuestros albergues y asociaciones, pero sabia en la medida que podemos certificar, tras décadas de atender a cientos de miles de peregrinos, que el Camino de Santiago es curativo y así lo dice quien lo transita.
Por eso, podemos afirmar que: peregrinar es una cosa, andar otra. No lo olviden, compatriotas, se están perdiendo algo beneficioso para ustedes, bello en sí mismo y sanador para sus vidas.
¡Buenos días y buena suerte!
Por Miguel Pérez, Presidente de Camino Francés Federación
Camino Francés Federación es la organización que aglutina todas las asociaciones del Camino Francés que gestionan y asesoran a más de 22 albergues de Acogida Tradicional del Camino de Santiago.
Un acto histórico presidido por el alcalde José Luis Martínez-Almeida y el Nuncio Apostólico, Monseñor Bernardito Cleopas Auza, marca la consolidación de la capital como centro de acogida para peregrinos internacionales.
Madrid, 10 de abril de 2025 — La inauguración del Albergue de las Comendadoras de Santiago en Madrid, celebrada el pasado 10 de abril, supone un hito en la hospitalidad jacobea, con la capital española tomando un papel central en la acogida de peregrinos de todo el mundo. En un acto presidido por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el Nuncio Apostólico en España, Monseñor Bernardito Cleopas Auza, y el cardenal y arzobispo emérito de Madrid, Carlos Osoro, el albergue abrió oficialmente sus puertas a los peregrinos internacionales que llegan a España para iniciar su peregrinación hacia Santiago de Compostela.
Ubicado en el Monasterio de las Comendadoras de Santiago, en pleno centro de Madrid, este albergue es el primer espacio dedicado exclusivamente a la acogida de peregrinos en la ciudad, un punto de partida y encuentro para aquellos que se inician en el Camino. Con 26 camas en esta primera fase, el albergue también alberga el Centro Internacional del Peregrino, un espacio de orientación espiritual, cultural y práctica para quienes se preparan para el Camino.
La inauguración del albergue contó con una representación institucional de primer nivel, reflejando la importancia internacional del evento. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, destacó en su intervención: “Este será un lugar de fe, apoyo y encuentro para todos los que se embarquen en esta experiencia”.
Por su parte, el Nuncio Apostólico, Monseñor Bernardito Cleopas Auza, expresó su satisfacción por la creación de este importante espacio al servicio de los peregrinos, en el que se refuerza el compromiso de la Iglesia con la tradición jacobea y la espiritualidad del Camino. La presencia del Nuncio y la bendición de este nuevo albergue por parte del Cardenal Carlos Osoro fueron un reflejo del apoyo eclesiástico a la iniciativa.
El acto también contó con la participación de destacados embajadores de países como Corea y Hungría, quienes simbolizaron la dimensión global del Camino de Santiago. Así, la presencia de estos embajadores refleja el carácter universal del Camino, que atraviesa continentes y culturas, con Madrid como punto de encuentro.
“Hoy, con la inauguración de este albergue, podemos decir que el Camino de Santiago es verdaderamente una calle mayor del mundo, donde los peregrinos de todos los continentes se encuentran y comparten su caminar”, afirmó el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Astorga, Juan Carlos Pérez Cabezas, durante su discurso.
Además de los representantes institucionales, participaron en el evento diversas asociaciones internacionales de peregrinos, que han contribuido al impulso del albergue. Entre ellos, la asociación de American Pilgrims, Corea del Sur, la Societé de Paris o Argentina. Desde Camino de Santiago Francés, arropan el acto de forma especial, con la presencia de las asociaciones de Roncesvalles, Pamplona, Estella, Zaragoza, Burgos y El Bierzo. Y es que, precisamente uno de sus miembros, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Astorga y Comarca es quien se ha hecho cargo de este difícil, pero bonito, proyecto.
“Las Comendadoras de Santiago, con su generosidad, lo han hecho posible; la Orden Militar de Santiago, con su gestión, ha conseguido que saliese adelante; organizaciones internacionales lo han apoyado con entusiasmo y posibles; Astorga lo ha auspiciado y la ciudad de Madrid lo ha permitido y comprendido”, concluía Juan Carlos Pérez en su discurso, junto Almeida.
El albergue también ha recibido respaldo de la Unión Europea que a través de la financiación de los Fondos Next Generation y el Ministerio de Comercio y Turismo que han contribuido hacer más sostenible este espacio.
Veintiún de los albergues más relevantes del Camino de Santiago Francés nos hemos concentrado el 29 de marzo en la localidad leonesa de Ponferrada para tomar decisiones sobre la mejor manera de preservar la acogida tradicional a los peregrinos. Convocados por Camino Francés Federación, este cónclave se celebró en la capital de El Bierzo en reconocimiento al Albergue de Peregrinos de Ponferrada Nicolás de Flüe que celebra su 25.º aniversario y es considerado por los asistentes un referente en la hospitalidad del Camino.
La asistencia de 21 albergues, distribuidos a lo largo de casi 1.000 kilómetros del Camino Francés, refleja el profundo reconocimiento hacia la labor del Albergue de Peregrinos de Ponferrada. Y simboliza la firme voluntad de estos albergues de mantenerse como reducto y resistencia de la forma más tradicional y genuina de realizar el Camino, frente a la creciente turistificación de la Ruta.
Durante la reunión, se pudo apreciar que la aplicación del Real Decreto de Registro de Viajeros preocupa a todos los albergues en primer lugar, por su difícil aplicación por estos alojamientos que obliga a desarrollar una aplicación informática para cumplirlo, y a ser gestionada cada 15 días por un nuevo voluntario. Los asistentes expresaron el rechazo frontal de muchos extranjeros por facilitar datos que no consideran ni necesarios, pero que violan su privacidad. En concreto algunos extranjeros consideran que están más expuestos al hacking, una realidad más presente en otros países. Y es que el Ministerio del Interior obliga a recoger datos personales como el lugar de residencia habitual, con dirección completa, teléfono fijo y móvil, correo electrónico y relación de parentesco entre los viajeros, además del número de la tarjeta en caso de pagar por este método.
Camino de Santiago Francés inició hace un año una recogida de firmas en contra del Real Decreto por considerar que vulnera los derechos de españoles y visitantes. Durante la reunión, se expusieron las dos líneas actuales de trabajo: una intermediación con el Ministerio del Interior para trasladar la casi imposibilidad de estos refugios sin ánimo de lucro para cumplir la norma y, por consiguiente, el ataque frontal que supone en un elemento clave en el Patrimonio Mundial del que España presume y debe proteger por mandato de la Unesco. La otra línea, se trata del desarrollo de una misma herramienta que sirva a todos los albergues, públicos y privados. De hecho, la generación de esta herramienta, Pilgrim Pass, fue liderada por la asociación riojana gracias a la obtención de una línea de ayudas del Ministerio de Turismo financiadas con los Fondos Next GeneratioEU que ya está siendo utilizada por los primeros peregrinos.
La idea detrás de Pilgrim Pass es unificar el sistema de registro en los albergues, de modo que los datos del peregrino solo se introduzcan una vez, en el primer albergue donde pernocte. A partir de ese momento, el peregrino recibirá un código QR que, al ser escaneado en los siguientes albergues que utilicen la misma herramienta, completará automáticamente su registro de entrada.
Los albergues, tanto públicos como privados, que deseen implementar esta herramienta gratuita durante todo el 2025, pueden solicitar más información a través de este formulario en su web o este email soporte@pilgrim-pass.com
Para protegerse de esta normativa, y otros cambios legislativos recurrentes orientados al turismo y no al modelo de peregrinación con mil años de historia, los asistentes de la reunión pusieron sobre la mesa la necesidad de avanzar con la Declaración como Bien Inmaterial de la acogida tradicional del Camino. Una declaración de protección que estuvo apunto de lograrse el año pasado y que se retoman este año gracias al inestimable apoyo del Gobierno de Navarra dado que generaría una obligación de su salvaguarda por parte del Estado Español.
COOPERACIÓN
Por otra parte, durante la reunión celebrada en Ponferrada se ha adquirido el compromiso de que este grupo de albergues asuman la responsabilidad de facilitar un hospedaje al menos cada 30 kilómetros del Camino de Santiago. En el Camino Francés esto ya se consiguió hace décadas, sin embargo, los dos últimos inviernos nos hemos encontrado con puertos de montaña, y otras zonas, donde un peregrino podía no encontrar, no solo un refugio, sino tampoco tomar un café. Se ha acordado, por la Red de Albergues. repetir la forma de actuar del año pasado, cuando se trabajó colaborativamente para costear la reparación de la calefacción y estructura del albergue de Foncebadón, un puerto de montaña leonés, evitando su cierre en invierno.
La reunión contó con la presencia de trece de los catorce albergues pertenecientes a las asociaciones de Camino Francés Federación, la conocida como Red de Albergues de Acogida Tradicional. Pero además, ocho albergues ajenos a la Red y a la Federación, han querido sumar esfuerzos. Asistieron los Albergues de La Faba gestionado por una asociación alemana, los ingleses del refugio Guancelmo de Rabanal del Camino, las monjas Carbajalas de León, los benedictinas de Sahagún, el albergue parroquial de Hospital de Órbigo y los albergues parroquiales de Carrión de los Condes: Espiritu Santo, parroquial de Santa María y Santa Clara. Una muestra de reorganización y del compromiso con la hospitalidad sin ánimo de lucro en el Camino.
Durante el evento, se abordaron otras cuestiones fundamentales relacionadas con la continuidad y fortalecimiento de la acogida tradicional y la protección del Camino de Santiago.
Por un lado, Camino Francés Federación informó que a principios de abril celebrará una nueva reunión con la Plataforma Ulloa Viva para realizar un programa de intercambio, donde jóvenes de la plataforma acudan a los albergues este verano como hospitaleros y en ellos informar y alertar a los peregrinos del proyecto conocido como Altri, la macro-celulosa de Palas de Rei. También se acordó continuar con las conversaciones, comenzadas el año pasado durante la reunión de Santo Domingo de la Calzada, para llegar a consensos sobre qué servicios y precios ofrecer en estos albergues de acogida tradicional. Con la finalidad de perseguir unos criterios únicos que faciliten el reconocimiento de estos establecimientos y sus servicios por parte de los peregrinos. Por último, se acordó realizar una campaña informativa que traslade el carácter humilde, pero imprescindible, de estos refugios que ofrecen una forma tradicional de realizar el Camino de Santiago.
Para terminar, se explicó también el proyecto del Albergue Comendadoras de Santiago en Madrid que abrirá sus puertas el próximo 10 de abril con un acto de inauguración presidido por el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez – Almeida y al que acudirán los embajadores de Corea, Canadá y Hungría. Este albergue será fundado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Astorga y Comarca y nace con una vocación muy internacional en su gestión.
Albergues participantes de la Red de Acogida Tradicional:
Albergue de peregrinos municipal de Estella (Navarra)
Albergue de peregrinos Isaac Santiago de Los Arcos (Navarra)
Albergue de peregrinos municipal Elías Valiña de Canfranc (Aragón)
Albergue de peregrinos municipal de Logroño (La Rioja)
Albergue de peregrinos municipal de Navarrete (La Rioja)
Albergue de peregrinos municipal de Nájera (La Rioja)
Albergue de la Cofradía del Santo. Santo Domingo (La Rioja) (Representado).
Albergue de peregrinos municipal de Burgos (Burgos)
Albergue de peregrinos municipal de Mansilla de las Mulas (León)
Albergue de peregrinos Siervas de María (Astorga, León)
Albergue parroquial de Foncebadón (Foncebadón, León)
Albergue parroquial Santiago Apóstol (El Acebo, León)
Albergue Nicolás le Flüe (Ponferrada, León)
Albergue Madres Comendadoras de Santiago (Madrid)
Ajenos a la Red
Albergue Santa Clara (Carrión de los Condes, Palencia) (Representado).
Albergue Parroquial Santa María (Carrión de los Condes, Palencia)
Albergue Espíritu Santo (Carrión de los Condes, Palencia)
Albergue de la Santa Cruz (Sahagún, León)
Albergue del Convento de las Carbajalas (León)
Albergue Parroquial “Karl Leisner” (Hospital del Órbigo , León)
O como no renunciar a la última gran aventura de Europa.
Asamblea General Extraordinaria 2024. Carrión de los Condes.
Dice Paolo Caucci en su último libro que…
“No existe un camino de peregrinación sin peregrinos. Esto es algo que es absolutamente necesario recordar, porque un itinerario que es simplemente cultural, por ejemplo: del vino, los castillos, el románico, el barroco, los sabores, los perfumes, las juderías o los paradores-, tiene un significado y necesidades completamente diferentes. En nuestros caminos hay que considerar la presencia constante, atenta, activa, crítica, apasionada y constructiva del peregrino…”
Dicho esto, la complejidad comienza cuando intentamos especificar lo que es un peregrino, aspecto curioso dado que, en general, somos mejores en identificarlo, entre las muchas gentes que van a Santiago, que en definirlo. Quién sabe si por pudor, por falsa modestia o temor a que se nos tache de intransigentes o intolerantes. Tal y como, por otra parte, está sucediendo cada vez con mayor frecuencia.
Y no es esta cuestión baladí porque, si admitimos que el peregrino – aquel por el que nosotros nos constituimos para ayudarle – ha cambiado; que ya no existe y ha mudado en sus formas, también deberíamos, como consecuencia, pensar que nuestros albergues y nosotros mismos, como organizaciones, estamos dejando de ser necesarios y, por tanto, debemos replantearnos nuestro futuro y quién sabe si nuestra existencia.
Sin embargo, no parece que los números así nos lo indiquen. En el Camino Francés, las cifras de Saint Jean Pied de Port, y las de nuestros propios albergues, nos demuestran que hemos conseguido frenar la acusada deriva a la baja de peregrinos y que estos, comparados con los que había en las fechas en las que nos constituimos, son más que nunca.
Es cierto que comienza a ser masiva la afluencia de nuevos caminantes que recorren el Camino hacia Santiago como senderistas, viajeros y turistas sin ni siquiera saber ellos mismos lo que son. Muchos, lo hacen impulsados por el valor personal que los peregrinos otorgan a la experiencia, pero también, otros motivados por las intensas campañas de publicidad y marketing, tanto institucionales como privadas, que promueven innumerables formas de realizar el Camino. Campañas que buscan una legítima fuente de ingresos, pero que moldeando nuestra percepción mental de lo que es un peregrino moderno de forma conscientes. Tan es así, que hemos acabado adoptando sus argumentaciones, no dándonos cuenta que estas atienden a sus necesidades y no a las nuestras.
No nos equivoquemos, son otros los que están provocando, con técnicas muy sofisticadas, que renunciemos a la imagen de lo que es un peregrino y nosotros quienes lo estamos aceptando. Y lo hacen con el uso de herramientas de comunicación, más o menos encubiertas, en las que transforman en sentido común lo que no es, a base de repeticiones del mensaje en los canales adecuados.
Por ejemplo, mientras se afirma que todo el mundo tiene derecho a hacer el Camino de Santiago a su manera (lo cual es cierto), el hecho se presenta mediante imágenes fácilmente reconocibles: las del peregrino con mochila (no sin ella) y solitario (no en grupo) por un camino hermoso. Debemos ser conscientes que, detrás de la propia representación está el truco: un ejército de personas, o incluso simples bots, promoviendo la idea inevitable de aceptar que el Camino es de todos y que por él se puede ir de cualquier manera. Llegando incluso a recriminar a los peregrinos sus quejas, entre otras cosas, por encontrarse personas irrespetuosas o tumultuosas en él.
Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta que cuando nos constituimos como organizaciones de voluntarios y amigos del Camino, no lo hicimos porque no existiesen mil maneras de llegar a Santiago o de viajar por el mundo; había tantas como hoy en día. Lo hicimos porque creíamos firmemente que el Camino, como camino PEREGRINO, era una experiencia vital transformadora; que muchos habíamos experimentados en nosotros mismos y que debíamos promover en la medida de los posible. Por aquél entonces, no nos importaba si eran muchos o poco los peregrinos, únicamente si eran peregrinos.
Es en este contexto, en el que ha llegado el momento de que hagamos algo con la imagen ficticia que se traslada a esos viajeros a Santiago para que crean que se les puede considerar peregrinos. Una manera de difuminar, incluso en nuestras cabezas, la imagen del auténtico peregrino y con ella la esencia del peregrinaje. Hay que pensar que, aunque solo sea por volumen, esos viajeros y excursionistas acabarán desplazando al peregrino de su territorio natural si nadie trata de evitarlo.
De lo que nadie es consciente en esta deriva es que, si desaparecen los peregrinos, los excursionistas y turistas también se acabarán yendo del Camino.
Luchemos pues, contra la generación de bulos que nosotros mismos hemos contribuido a acrecentar y dejemos de asociarnos mentalmente a quienes los propagan, en muchos de los casos, con intenciones no siempre beneficiosas para ese “camino de todos”.
Hoy, la consigna es que el peregrino ha cambiado y exige otras comodidades. Sin darnos cuenta de que hay a alguien al que este eslogan le va estupendamente para sus intereses.
En concreto, a aquellos que, vendiendo paquetes organizados de una supuesta peregrinación a base de pequeñas caminatas de hotel en hotel, con maletas y vehículo de apoyo, tratan de convertir al viajero en el nuevo peregrino. Vaciar de contenido la palabra peregrino y hacer que en ella quepa todo tipo de personas es fundamental para ellos. Y lo hacen sin que se note, promoviendo la visión de que a todos los que transitan a Santiago se les debe respeto y son peregrinos. Lo primero, sin duda, lo segundo, debemos dudarlo y decirlo.
Confundir diciendo que las motivaciones y maneras de llegar a Santiago son todas igual de respetables forman parte del plan. Respetemos su forma de ganarse la vida, pero no olvidemos que para ellos se trata de eso: de ganarse la vida.
Debemos saber, y estar convencidos de ello, que los mantras de que “los peregrinos ya no son los de antes” y de que “cada uno puede peregrinar como quiera y le apetezca”, no responden a la verdad. Hoy en día, se trata de consignas publicitarias para hacer que vengan un mayor volumen de gente al Camino y para eso es necesario que el concepto de peregrinación se difumine y se universalice.
Viajar a Santiago se puede hacer de muchas maneras, algunas maravillosamente curiosas, pero peregrinar a Santiago es otra cosa. Cada uno puede ir a Santiago como quiera o le apetezca, pero peregrinar, como todo en la vida, tiene una liturgia que cumplir. Los peregrinos lo saben perfectamente.
Luchemos también contra quien nos dicen que el Camino es de todos y, a continuación, promueve, como consecuencia inevitable, que los peregrinos no deberían quejarse si en él cada uno hace lo que quiere, va como quiera y lo utiliza como quiere. Es cierto, es de todos, pero en él, como en muchos otros espacios (museos, lugares de culto, espacios naturales protegidos…) no vale todo.
Afortunadamente, aunque cada vez hay más viajeros que utilizan todo tipo de recursos y servicios para llegar a Santiago, al mismo tiempo, en nuestros albergues, seguimos recibiendo un número nada desdeñable de peregrinos que renuncian a sus maletas o a dormir con todo tipo de comodidades. Lo hacen por sentir, compartir, confraternizar y convivir en este espacio universal y espiritual de encuentro que es el Camino de Santiago y, a escala concreta, los albergues de acogida.
Nosotros defendemos al peregrino. Para el resto: viajeros, senderistas y turistas a Santiago, nuestras bendiciones y respetos, pero que no nos confundan ni confundan.
Nosotros sabemos bien que siguen existiendo peregrinos que llegan al Camino, por la razón que sea, con el firme propósito de que su esfuerzo tiene sentido, que su camino tiene una meta más allá de andar unos kilómetros cada día, que gustan de repensar en lo que hacen mientras sienten que caminar es vivir y vivir es caminar.
Si, nada más ver un peregrino, somos capaces de distinguirlo ¿por qué nos negamos a definirlo y actuamos con vergüenza en su defensa?
No se trata de demonizar a quien, en un momento dado, coge un taxi, envía una mochila por mensajería – o incluso todo el peregrinaje porque sus fuerzas no le permiten cargarla -, o se sube a un autobús en una circunstancia específica. Tampoco se critica a quienes, a lo largo del recorrido, duermen o comen de manera especial en ciertos momentos.
Me refiero, especialmente, a la creciente tendencia de personas que se autodenominan peregrinos, a pesar de optar por paquetes turísticos en los que la esencia del Camino desaparece por completo, encapsulada en un bono de agencia que planifica cada día al detalle. También hablo de aquellos que, sin necesitarlo, envían su mochila, de manera recurrente, por transporte, convirtiendo su recorrido en el de la mochila (son las paradas de esta las que deciden las suyas), o de quienes se acercan al Camino para caminar cuatro días “libres de equipaje” y, tras ello, se marchan de vacaciones.
¿Alguno de nosotros, en un futuro pfróximo, es capaz de imaginarse a los miles de hospitaleros voluntarios, nacionales y extranjeros, acudiendo a ayudar y colaborar en pensiones, hostales y hoteles del Camino a esos “nuevos peregrinos” que nos han convencido que han sustituido a los anteriores?
Tampoco veo a nuestros socios en las sedes, recomendando paquetes turísticos para esos nuevos viajeros a Santiago a lo que llaman peregrinos.
Somos voluntarios del Camino, no personal gratuito al servicio de los intereses de instituciones y privados para fortalecer la economía del territorio. Algo que respetamos y alentamos, pero nuestra esencia es otra: proteger al Camino y cuidar a los peregrinos.
Un CAMINO PEREGRINO en el que todos son bienvenidos, pero para el que no todo vale, y menos que se repudie a sus verdaderos protagonistas esos que, en las palabras del inicio de Paolo, si no existen
“No existirá el camino …”
Si al final del mandato de esta Junta Directiva, a las puertas del próximo Año Santo 2027, hemos logrado, con vuestra ayuda, recuperar el orgullo de ser peregrinos, tal como al principio del mandato defendimos con firmeza el orgullo de ser parte del Camino Francés sin pedir disculpas por ello, el trabajo estará cumplido.