ESPAÑA YA NO PEREGRINA

Este es el texto original completo, tal como fue concebido por su autor. La versión publicada en prensa ha sido editada para ajustarse al formato periodístico.

A pesar de contar con uno de los espacios sagrados más singulares y extensos del planeta —que ha demostrado ser sanador, integrador, universal, diverso y fraterno— España le da la espalda a peregrinar. 

Mientras miles de personas, de prácticamente todos los países del mundo y de diferentes creencias, peregrinan a la tumba del apóstol Santiago a lo largo de días y días, los españoles se han dejado llevar por la publicidad institucional que busca el turismo fácil (y las empresas con intereses económicos empeñadas en convertir la peregrinación en unas vacaciones y un mero negocio) y se han alejado del CAMINO, con mayúsculas, para quedarse con un camino pequeño, superficial y senderista. El que los acerca a la fama instantánea de las redes sociales, aportándoles una gloria vana y una experiencia vacía de sentido y contenido. Y que, por el contrario, los aleja de la singular proeza que miles de peregrinos de países tan lejanos como Australia, Corea del Sur, Canadá, EE.UU., Taiwán, Argentina, México, Brasil… definen, cuando la han realizado, como la experiencia de su vida. 

Con ello, los españoles estamos cosechando: 

  • No disfrutar en su plenitud de una experiencia singular y curativa. 
  • Obligar a peregrinos, cansados pero ilusionados por llegar a su meta, a renunciar, según caminos o épocas del año, a peregrinar ante la avalancha de seres sonrientes, descansados y despreocupados (por ellos y por cómo va el mundo) que con pequeñas mochilas se pasean hasta Santiago antes de irse de vacaciones. 
  • A hacer pensar a muchos, bajo el lema de que “el Camino es de todos”, que todo vale en el Camino. Entre lo que se incluye:
    • Molestar a los vecinos en lugar de entablar relación con ellos y ser respetuosos con su vida y descanso. 
      • Protestar en los albergues ante personas que utilizan su tiempo libre como voluntarios altruistas para cuidarlos. 
      • Atentar contra el trazado y su entorno original, valorando más sus fotos en Instagram que el cuidado y respeto del mismo.

De esta manera, la solidaridad, el altruismo, el encuentro en la diversidad o la fraternidad se han ido sustituyendo, fundamentalmente entre los españoles, por exigencias desproporcionadas en los albergues y en el propio Camino. Llegando incluso a protestar por las atenciones o servicios que tienen los espacios de Acogida Tradicional cuando pagan casi lo mismo por dormir que por “hacer el camino de su mochila”. Porque eso es, y no otra cosa, lo que hacen quienes, pudiendo pujar por sus pertenencias, mandan la mochila un día tras otro de albergue en albergue.

Estamos, pues, ante una situación singular: frente al privilegio de tener un espacio sagrado, universal, excepcional y único a nivel mundial, los españoles hemos respondido convirtiéndolo en algo banal, pobre en contenido y en mera caminata. 

Las estadísticas de nuestros albergues, en el Camino Francés, así lo demuestran. Hace 15 años, los peregrinos españoles, en estas fechas, tomaban el relevo de los extranjeros y se convertían en protagonistas principales del Camino de Santiago. Hoy, su caída como peregrinos de “gran recorrido” supera el veinte por ciento. Y ello, frente a los estudios de la más diversas universidades – entre las que se incluye la de Santiago de Compostela— que certifican que es necesario, como norma general, un esfuerzo continuado y largo si se pretende una experiencia verdaderamente sanadora.

En 2010, los españoles disfrutábamos de las mismas vacaciones que hoy en día, pero soñábamos con realizar una experiencia única que marcaría nuestra vida, tal y como así lo aseguraban quienes se aventuraron a ella. Hoy, sin embargo, preferimos presionar el Camino con un volumen de gente de andar despreocupado y, en ocasiones, poco reflexivo y respetuoso con quienes peregrinan y con el propio trazado. En definitiva, renunciamos al largo recorrido, que es la esencia de la experiencia peregrina, para obtener una Compostela en pocos días y después irnos de vacaciones. 

Decir que “peregrinamos” de esta manera porque no tenemos tiempo, es engañarnos a nosotros mismos y empobrecer nuestra experiencia vital. 

Que lo sepan quienes así lo hacen. No están peregrinando a Santiago, están obedeciendo a una estrategia de marketing, de banalidad y de moda pasajera. 

Sanar de verdad, en tiempos tan difíciles para Occidente, no es para tomárselo a la ligera. Por favor, no renuncien a ello. 

Y dejémoslo claro: respetamos todas las formas en que cada uno quiera llegar a Santiago, pero permítannos expresar nuestra opinión. La de aquellos que llevamos, en algunos casos, más de medio siglo cuidando y atendiendo a seres que caminan a Santiago con su vida en la cabeza y sus pertenencias a la espalda. Personas que, empezasen como empezasen el Camino, al llegar ante la tumba del Apóstol se consideran peregrinos para toda la vida.

No queremos tener la razón, solo deseamos que se respete también nuestra opinión. Humilde, como la acogida que dan nuestros albergues y asociaciones, pero sabia en la medida que podemos certificar, tras décadas de atender a cientos de miles de peregrinos, que el Camino de Santiago es curativo y así lo dice quien lo transita.

Por eso, podemos afirmar que: peregrinar es una cosa, andar otra. No lo olviden, compatriotas, se están perdiendo algo beneficioso para ustedes, bello en sí mismo y sanador para sus vidas.

¡Buenos días y buena suerte!

Por Miguel Pérez,
Presidente de Camino Francés Federación

Camino Francés Federación es la organización que aglutina todas las asociaciones del Camino Francés que gestionan y asesoran a más de 22 albergues de Acogida Tradicional del Camino de Santiago.

 

2 respuestas a «ESPAÑA YA NO PEREGRINA»

  1. Completamente de acuerdo Una cosa es traslado de mochila por problemas de salud o de edad avanzada y otra cosa es una empresa como agencia de turismo que organiza tours grupales Un tema que agregó aquellos que cortan camino en buses o taxis caminando lo el 50% y llegando primero a los albergues de acogida Los que llegamos más tarde nos quedamos sin litera !

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